¿Cómo nos excitamos?

¿Cómo nos excitamos? Aunque a éstas alturas la mayoría sabemos que mediante la estimulación de los genitales conseguimos la placentera excitación, el ciclo de respuesta sexual humana produce cambios en nuestro cuerpo, y todos ellos tienen una explicación.

Los patrones de respuesta fisiológica a la estimulación sexual fueron descritos por primera vez por Willian H. Masters y Virginia E. Johnson en 1966, un matrimonio de investigadores (ginecólogo él y enfermera ella), después de largos estudios sobre el comportamiento sexual humano con personas voluntarias. A través de sus estudios, distinguieron cuatro fases de respuesta sexual, que se dan tanto en el hombre como en la mujer: excitación, meseta, orgasmo y resolución, y se dan tanto en masturbación como en relaciones sexuales con otros.

¿Qué cambios se dan en cada fase del cliclo de respuesta sexual?

Fase 1: La Excitación

Para que se produzca respuesta sexual es necesario estimular el deseo sexual. Los estímulos pueden ser muy distintos y no existen patrones. Dependen de factores personales, culturales, experiencias anteriores, factores grupales, etc.

Suelen intervenir elementos como imágenes, música, tacto, olores, sentimientos, ambiente, etc. Cada persona percibe de modo distinto los estímulos que recibe a través de todos sus sentidos. Aunque todos ellos tienen gran importancia se ha hablado mucho de la influencia de unas substancias olorosas, las feromonas, como atracción sexual a través del olfato.

¿Qué son las feromonas?

Existen hormonas con un olor característico, segregadas por algunos animales, que transmiten información a otros miembros de la especie con funciones distintas, entre ellas atraer pareja en época reproductiva. Existen indicios que hacen pensar en la influencia de estas hormonas en el ser humano, y hasta el momento se han podido aislar algunas substancias químicas en el sudor que podrían ejercer cierta atracción hacia el otro sexo, las llamamos feromonas. Quién sabe, tal vez tengan más importancia de lo que sabemos…

En la estimulación sexual hay que tener muy en cuenta el cuerpo en general y no reducir la estimulación tan solo a los genitales. Existen múltiples zonas sensibles o zonas erógenas, cuya exploración a través de caricias puede contribuir al desarrollo de la respuesta sexual corporal más placentera.

La fase de la excitación puede durar desde segundos hasta varias horas, y para la mayoría de personas, cuanto más larga es esta fase, más placentera resulta el conjunto de sensaciones sexuales.

El sistema nervioso (a través de los neurotransmisores del cerebro) impulsa la vasocongestión, mediante el estrechamiento de las venas que impide la salida de sangre. Como consecuencia, los órganos genitales aumentan de tamaño.

En los hombres se produce la erección del pene y los testículos se aproximan al periné por endurecimiento y tensión de la piel del escroto. En las mujeres los labios mayores se separan, aumenta el tamaño del clítoris y de los labios menores, intensificándose su color. Curiosamente, el útero también aumenta de tamaño. La vagina se alarga y se segrega un líquido viscoso que lubrica sus paredes, con lo que se separan. Aumenta el tamaño de los senos y los pezones se ponen erectos.

Fase 2: La Meseta

En esta fase, además, se aumenta la llamada tensión sexual. Su duración es variable, y si se alarga mediante juegos sexuales, y como pasa con la fase de excitación, puede aumentar la sensación de satisfacción sexual. La tensión muscular aumenta y también el ritmo cardíaco, la respiración y la tensión arterial.

En el hombre, el pene alcanza el máximo respecto a su tamaño. Los testículos se acaban de congestionar y se elevan. Puede expulsar algo de líquido fabricado por las glándulas de Cowper (el temido líquido preseminal, responsable de muchos embarazos en relaciones que usan la “marcha atrás”), que alcaliniza la uretra para proteger a los espermatozoides del medio ácido creado por la orina.

En la mujer los labios menores adquieren un color intenso porque aumenta la congestión vascular. El clítoris se retrae y los labios mayores se separan. Se produce congestión en la parte más externa de la vagina, y el útero se mantiene elevado. Puede darse un enrojecimiento de ciertas zonas de la piel debido al incremento de circulación subcutánea.

Fase 3: El Orgasmo

Es el máximo nivel de excitación sexual que permite la liberación de la tensión sexual acumulada en las fases anteriores. Se acompaña de un gran placer sexual cuya percepción es subjetiva y difiere en cada persona y depende también de su experiencia.

Su duración es de algunos segundos, pudiendo ser más largo en la mujer. En los hombres coincide en general con la eyaculación, que consiste en contracciones musculares rítmicas de los genitales internos originando la salida del semen o esperma.

El hombre puede controlar este proceso retardando la eyaculación. La sensación de placer es muy intensa y una vez ha ocurrido ésta, se produce una relajación muscular y cierta somnolencia, con lo que para experimentar un nuevo orgasmo deben pasar unos minutos (el llamado período refractario, no es que se queden durmiendo, ¡es biología!).

En el orgasmo de la mujer se producen contracciones rítmicas en la porción externa de la vagina, en el útero y en el esfínter anal. Coincide con un momento de intenso placer que muchas veces se debe a la frotación indirecta del clítoris (a través del Punto G) por el pene y no a la penetración en la vagina. Existen ciertas controversias respecto a la fisiología del orgasmo femenino, en cuanto a si es de tipo vaginal o clitorídeo, aunque en mi opinión un orgasmo es un orgasmo, sin importar qué lo produzca. En algunas mujeres se pueden producir más de un orgasmo si se mantiene la estimulación.

Fase 4: La Resolución

En esta última fase de la respuesta sexual remiten los cambios producidos y la sensación percibida es de bienestar y de relax. En el hombre el pene pierde su erección y vuelve al tamaño y posición inicial. Los testículos se separan del cuerpo. Se produce un período refractario o de recuperación en el que resulta imposible alcanzar el orgasmo. En la mujer los labios mayores y menores recobran su tamaño y el clítoris vuelve a su situación. Los senos vuelven a su estado normal. En la mujer no se da el período refractario, con lo que si se mantiene la estimulación puede alcanzar el orgasmo.