Daily Archives: May 18, 2020

¿Cómo nos excitamos?

¿Cómo nos excitamos? Aunque a éstas alturas la mayoría sabemos que mediante la estimulación de los genitales conseguimos la placentera excitación, el ciclo de respuesta sexual humana produce cambios en nuestro cuerpo, y todos ellos tienen una explicación.

Los patrones de respuesta fisiológica a la estimulación sexual fueron descritos por primera vez por Willian H. Masters y Virginia E. Johnson en 1966, un matrimonio de investigadores (ginecólogo él y enfermera ella), después de largos estudios sobre el comportamiento sexual humano con personas voluntarias. A través de sus estudios, distinguieron cuatro fases de respuesta sexual, que se dan tanto en el hombre como en la mujer: excitación, meseta, orgasmo y resolución, y se dan tanto en masturbación como en relaciones sexuales con otros.

¿Qué cambios se dan en cada fase del cliclo de respuesta sexual?

Fase 1: La Excitación

Para que se produzca respuesta sexual es necesario estimular el deseo sexual. Los estímulos pueden ser muy distintos y no existen patrones. Dependen de factores personales, culturales, experiencias anteriores, factores grupales, etc.

Suelen intervenir elementos como imágenes, música, tacto, olores, sentimientos, ambiente, etc. Cada persona percibe de modo distinto los estímulos que recibe a través de todos sus sentidos. Aunque todos ellos tienen gran importancia se ha hablado mucho de la influencia de unas substancias olorosas, las feromonas, como atracción sexual a través del olfato.

¿Qué son las feromonas?

Existen hormonas con un olor característico, segregadas por algunos animales, que transmiten información a otros miembros de la especie con funciones distintas, entre ellas atraer pareja en época reproductiva. Existen indicios que hacen pensar en la influencia de estas hormonas en el ser humano, y hasta el momento se han podido aislar algunas substancias químicas en el sudor que podrían ejercer cierta atracción hacia el otro sexo, las llamamos feromonas. Quién sabe, tal vez tengan más importancia de lo que sabemos…

En la estimulación sexual hay que tener muy en cuenta el cuerpo en general y no reducir la estimulación tan solo a los genitales. Existen múltiples zonas sensibles o zonas erógenas, cuya exploración a través de caricias puede contribuir al desarrollo de la respuesta sexual corporal más placentera.

La fase de la excitación puede durar desde segundos hasta varias horas, y para la mayoría de personas, cuanto más larga es esta fase, más placentera resulta el conjunto de sensaciones sexuales.

El sistema nervioso (a través de los neurotransmisores del cerebro) impulsa la vasocongestión, mediante el estrechamiento de las venas que impide la salida de sangre. Como consecuencia, los órganos genitales aumentan de tamaño.

En los hombres se produce la erección del pene y los testículos se aproximan al periné por endurecimiento y tensión de la piel del escroto. En las mujeres los labios mayores se separan, aumenta el tamaño del clítoris y de los labios menores, intensificándose su color. Curiosamente, el útero también aumenta de tamaño. La vagina se alarga y se segrega un líquido viscoso que lubrica sus paredes, con lo que se separan. Aumenta el tamaño de los senos y los pezones se ponen erectos.

Fase 2: La Meseta

En esta fase, además, se aumenta la llamada tensión sexual. Su duración es variable, y si se alarga mediante juegos sexuales, y como pasa con la fase de excitación, puede aumentar la sensación de satisfacción sexual. La tensión muscular aumenta y también el ritmo cardíaco, la respiración y la tensión arterial.

En el hombre, el pene alcanza el máximo respecto a su tamaño. Los testículos se acaban de congestionar y se elevan. Puede expulsar algo de líquido fabricado por las glándulas de Cowper (el temido líquido preseminal, responsable de muchos embarazos en relaciones que usan la “marcha atrás”), que alcaliniza la uretra para proteger a los espermatozoides del medio ácido creado por la orina.

En la mujer los labios menores adquieren un color intenso porque aumenta la congestión vascular. El clítoris se retrae y los labios mayores se separan. Se produce congestión en la parte más externa de la vagina, y el útero se mantiene elevado. Puede darse un enrojecimiento de ciertas zonas de la piel debido al incremento de circulación subcutánea.

Fase 3: El Orgasmo

Es el máximo nivel de excitación sexual que permite la liberación de la tensión sexual acumulada en las fases anteriores. Se acompaña de un gran placer sexual cuya percepción es subjetiva y difiere en cada persona y depende también de su experiencia.

Su duración es de algunos segundos, pudiendo ser más largo en la mujer. En los hombres coincide en general con la eyaculación, que consiste en contracciones musculares rítmicas de los genitales internos originando la salida del semen o esperma.

El hombre puede controlar este proceso retardando la eyaculación. La sensación de placer es muy intensa y una vez ha ocurrido ésta, se produce una relajación muscular y cierta somnolencia, con lo que para experimentar un nuevo orgasmo deben pasar unos minutos (el llamado período refractario, no es que se queden durmiendo, ¡es biología!).

En el orgasmo de la mujer se producen contracciones rítmicas en la porción externa de la vagina, en el útero y en el esfínter anal. Coincide con un momento de intenso placer que muchas veces se debe a la frotación indirecta del clítoris (a través del Punto G) por el pene y no a la penetración en la vagina. Existen ciertas controversias respecto a la fisiología del orgasmo femenino, en cuanto a si es de tipo vaginal o clitorídeo, aunque en mi opinión un orgasmo es un orgasmo, sin importar qué lo produzca. En algunas mujeres se pueden producir más de un orgasmo si se mantiene la estimulación.

Fase 4: La Resolución

En esta última fase de la respuesta sexual remiten los cambios producidos y la sensación percibida es de bienestar y de relax. En el hombre el pene pierde su erección y vuelve al tamaño y posición inicial. Los testículos se separan del cuerpo. Se produce un período refractario o de recuperación en el que resulta imposible alcanzar el orgasmo. En la mujer los labios mayores y menores recobran su tamaño y el clítoris vuelve a su situación. Los senos vuelven a su estado normal. En la mujer no se da el período refractario, con lo que si se mantiene la estimulación puede alcanzar el orgasmo.

Como ponerte las bolas chinas

Como ponerse las bolas chinas se ha convertido en una cuestión importante debido a que muchas mujeres se animan hoy en dia a usarlas y comprobar sus beneficios. Vamos a imaginar que acabas de comprar o te acaban de regalar unas bolas chinas. Independientemente de qué edad tengas, y en qué estado esté tu musculatura vaginal y pélvica (si has dado a luz más o menos recientemente, no has tenido relaciones sexuales con penetración, etc.) es probable que encuentres alguna dificultad al principio, es normal.

Quizá parezca muy obvio como ponerse las bolas chinas, pero en ocasiones puede no resultar tán fácil. Lo mejor es que pienses en la primera vez que utilizas un tampón. Asegúrate de que tienes las manos limpias y relájate. Como la vagina es un músculo más, si estás nerviosa se tensará y se contraerá, y te costará más introducirlas. ¿Cómo estás más cómoda al introducirte un tampón? ¿Sentada en el baño? ¿De pie con una pierna apoyada? ¿Estirada en la cama? Perfecto, como tú quieras.Antes de ponerte las bolas, es importante que lubriques un poco la primera bola (si tienes un modelo de dos bolas) o la bola, pero solo un poco. Lo mejor es aplicar una o dos gotas de lubricante(fabricado con materiales hidrosolubres para no dañarlas) en la zona de la bola que entrará primero en contacto con tu piel, para que entren sin problemas. Pero no lubriquesdemasiado porque puede que luego te resbalen hacia fuera con mayor rapidez, sobretodo si tu musculatura está debilitada (por ejemplo debido a uno o más partos en tu vida, o por el paso de la edad).

Una vez aplicado el lubricante en las bolas chinas, utiliza una mano para abrir tus labios vaginales y la otra para empujar ligeramente la primera bola hacia el interior de tu vagina.  Puedes ayudarte haciendo movimientos circulares, como si “enroscaras” la bola en ti, y una vez esté dentro la primera, sigue empujando con el dedo índice la segunda bola. No olvides que, al igual que un tampón, las bolas las debes introducir siguiendo un ángulo de 45 grados, más o menos, en dirección “hacia tu espalda”. La vagina se curva hacia arriba en tu interior, y es posible que notes el final de ella al introducir la segunda bola. No hay problema, si estás algo nerviosa te molestarán un poco al principio.

De nuevo, igual que cuando llevas un tampón, cuelga de tu vagina un cordón para que, pasado el rato que consideres oportuno, puedas retirar las bolas chinas de tu cuerpo. Si notas molestias muévete un poco o introduce tu dedo índice en la vagina. De todos modos, al cabo de un rato te sentirás muy cómoda y ni las notarás.

No te extrañe si al empezar a caminar no notas las famosas vibraciones que producen las bolas. Hay personas que son muy sensibles a ellas y otras que no. También depende de tu estado muscular en la zona.  A medida que incrementes el peso de las bolas y el tiempo que las llevas, irás notando cambios en la musculatura, ¡Para mejor, por supuesto! Lo mejor es que aproveches este rato que las tienes en tu interior para pasear, porque de esta manera las bolas estarán vibrando en tu interior y tu vagina ejercitándose. Si te quedas tumbada en el sofá las bolas apenas vibrarán y tu musculatura vaginal permanecerá en reposo.

El peso de las bolas chinas es una cuestión que para muchas mujeres no es importante, pero consideramos el comentarlo. La mayoría de las bolas chinas dobles en el mercado tienen un peso aproximado de entre 70 y 90 gramos (como las más habituales de Fun FactoryTeneo Duo). Para empezar a realizar ejercicios, quizá es conveniente hacerlo con los modelos de una sola bola, que suele pesar unos 40 gramos, o algunos modelos que permiten unir  las bolas entre sí, y utilizar una o dos según nos interese. Para mi gusto, las bolas chinas Luna de LELO son la mejor opción en muchos casos, ya que ofrecen la posibilidad de combinar hasta 4 bolas, con dos pesos distintos: 28 y 37 gramos. Podemos empezar por utilizar una única bola de 28gr de peso, unos 15 minutos al día, y a la semana, empezar a utilizar la bola de 37gr e ir incrementando el tiempo que la llevamos en el interior. El siguiente paso puede ser el empezar a utilizar dos bolas, combinado por ejemplo, una bola de 28gr con una de 37gr.

En el mercado hay millones de modelos y tipos. De todos modos,  si nos han regalado el típico modelo de bolas dobles, con tener paciencia el primer día y no darle importacia si se nos cae la segunda, no hay problema.

Una vez decidas que ya has hecho suficiente ejercicio con las bolas chinas, bastará con que las retires tirando suavemente del cordón, las laves con jabón neutro utilizando las manos para no dañarlas, y las seques ligeramente con un paño, o mejor, las dejes secar al aire antes de guardarlas apropiadamente (las bolas chinas Luna, por ejemplo, vienen con una bolsa de satén). Si las cuidas y las mantienes en condiciones higiénicas adecuadas, podrás disfrutarlas durante años, ya que la calidad de las bolas es excelente.

Errores comunes del sexo en pareja

Cuando disfrutamos de una relación caemos en una series de errores comunes en nuestras con nuestra pareja. No se trata de errores que no podamos cometer en relaciones esporádicas, ni mucho menos, pero sí es verdad que los que disfrutan de una relación estable tienen más puntos de experimentarlos…

Dejarte caer en la desidia

Éste error se suele cometer tras años de relación de pareja. Es ese punto al que se llega cuando se acepta que la líbido ha disminuído, “hay menos ganas” y “menos aguante”, y casi se tira la toalla.

Hay parejas que mantienen relaciones los días que toca (sábado sabadete, en nuestro aniversario, ocasiones especiales…) y ya está. Aunque con la edad la excitación sexual puede disminuir, ¡ni mucho menos quiere decir que desaparezca! Tan solo requiere de un poco más de esfuerzo para que surja, así que ponte las pilas y estimula tu cuerpo y tu mente, ¡Y el de tu pareja!

Insistir cuando nos dicen NO

No nos engañemos, a nadie le gusta sentirse rechazado. Especialmente cuando ya han pasado varias semanas desde la última vez que tuvistéis relaciones… ¿Tal vez ya no le gusto? ¿Se ve con alguien? Las dudas nos asaltan e insistimos más que nunca.

En ocasiones nuestro estado de ánimo está más bajo, o alguna preocupación nubla nuestra mente. En éstos momentos no nos apetece practicar sexo, dormimos menos o peor, o incluso perdemos el apetito. Por eso, si nuestra pareja pasa por una semana dura, quizá lo mejor es distanciarnos, y no presionar. Si en unas semanas la sequía sigue presente, y no detectas ningún motivo aparente, quizá haya llegado el momento de dejar de ser sutiles y poner las cartas sobre la mesa, pero mientras, paciencia.

Centrarte en la penetración

Sexo es más que penetración. Y no quiero decir que antes de la penetración las mujeres queremos juegos previos, porque tan solo sirve para alimentar más este falso mito: Hombres y mujeres disfrutan del placer de la estimulación del órgano más grande del cuerpo: la piel. Los genitales son una zona muy sensible, sí, pero en el sexo no creo que se cumpla el refrán si breve dos veces bueno, ¿no? ¡Así que alarga el placer al máximo!

Además, las carícias y los mimos son otra forma de conectar con la pareja y de favorecer la comunicación. Algunas parejas comparten tiempo juntos, pero en ese tiempo es fácil hablar de cuestiones organizativas (la compra, los niños, la economía familiar…) y en el momento de practicar sexo se centran en la penetración, olvidando disfrutar de la complicidad que te brindan los juegos eróticos, los masajes, las carícias o los mimos.

Hacer siempre lo mismo

Por bueno que sea el sexo con nuestro compañero o compañera, y por mucho que disfrutemos de determinada manera, no está de más probar cosas nuevas. No como substituto de nuestras prácticas habituales, sinó como “extras”.

Y no solo hablo de incorporar juguetes y juegos eróticos, sinó que propongo analizar qué rol desempeño en mis relaciones sexuales, y ver si puedo hacer algo distinto. Algunas parejas parece que sigan el esquema: besos + abrazos + sexo oral + penetración, y no es que esté mal, ¡ni mucho menos! Pero quizá descubres que también te gusta dirigir un poco más la situación, o alargar un determinado momento, prescindir de uno de los pasos, o incorporar otros…